Emprendimiento de un grupo de amigos aficionados al polo, un predio para taquear, galopar y compartirbuenos asados
Todo comenzó como un juego. Un grupo de amigos, amantes de los caballos, se juntaba cuando podía para jugar al pato o al polo, taqueando sin pretensión alguna, sólo por el placer de ver el horizonte desde la altura del animal y sentir su libertad.
Nada de glamour chic, sólo personas que no conocían este deporte ecuestre hasta que se permitieron descubrirlo. Tomaron clases, luego compraron algún caballo y más tarde se cansaron de tener uno o varios rocines prestados o dispersos, aquí y allá, en campos o clubes de amigos. Entonces compraron quince hectáreas en Ezeiza, cerca de Cañuelas, para tenerlos allí. A diferencia de la zona norte (Pilar, Open Door, por ejemplo), donde hay cerca de 400 clubes de polo, en el Sur se cuentan con los dedos de una mano y la mayoría son privados.
Más tarde, esa circunstancia los decidió a tener su propio club, La Manea, para practicar, enseñar a andar a caballo y comer asado. De esta manera, hace tres años dos de estos amigos, el abogado Fabián Jayat, alias El Turco, y el arquitecto Hernán Buchieri armaron un proyecto que les permitió desarrollar una de sus mayores pasiones: los caballos. Uno de ellos incluso decidió vivir en la chacra y cambiar de vida; por ejemplo, bajar el ritmo; hace unos meses comenzaron con el turismo.
Hoy, La Manea es un lugar perfecto para ir con los chicos, para que potreen, anden en bicicleta, salten en la cama elástica, jueguen al tenis o anden a caballo, mientras los grandes toman clases, practican polo o comen asado en un quincho informal con parrilla a la vista.
A comer
Al llegar, la chacra con añosa arboleda -para que los niños practiquen a sus anchas sus juegos arbóreos-, ofrece cancha de polo con piso de
tifway y de taqueo, sector de caballos con parrilla y bar, y a cien metros la casa-quincho-restaurante con parrilla, hogar y cocina; la infraestructura es sencilla, pero muy cálida. Un poco más lejos están los baños y la pileta.
"Los caballos te enferman, es difícil no volverse un fanático", cuenta Fabián en un brioso corcel negro que larga espuma, tanta es la ansiedad de correr dada su reciente salida del box.
La comida consiste en empanadas caseras y luego chorizo, morcilla, asado de tira y papas asadas, más una mesa para autoservicio con ensaladas y un vino cada dos personas. Cada tanto se prepara algún lechón o cordero al asador.
"Sirvo el almuerzo como a mí me gusta. Compro los embutidos en La Californiana -excelente el ahumado-, las berenjenas en Positano -Barracas-, la carne y el pan en Cañuelas", cuenta Fabián. Cuando son pocos comensales, él asa la carne; no así los fines de semana. Se recibe un máximo de 60 personas, siempre con reserva previa.
Los interesados llegan alrededor de las 10; a las 13.30 se come puntualmente, y a las 15 se hacen las cabalgatas de una hora en los 18 caballos disponibles, de polo y criollos. Shakira, El Pocho, La Capitana o La Juana, entre otros, muestran su porte elegante por los caminos vecinales. No se puede galopar, sólo andar al paso y al trote, salvo circunstancias excepcionales. Hay animales en pensión, a corral o en boxes, alimentados con avena y fardos.
Sin estrés
Con el comienzo de la temporada de polo en septiembre, se suma el espectáculo de las prácticas que se realizan los miércoles, sábados y domingos si no llueve.
A pesar de la cercanía de la autopista, el cielo y la llanura ancha cubierta de hierba de la que emergen unas pocas edificaciones quitan el estrés inmediatamente: sólo hace falta otear el horizonte desde la altura de un caballo y pisar la tierra húmeda.
Pasar un día de campo, mirar de cerca cómo es una práctica informal de polo, y los niños embriagándose con la fragancia de la tierra y de los juncos, todo esto es posible en La Manea. El nombre, se sabe, viene de lo que era y es uno de los instrumentos del gaucho de a caballo: la soga o trozo de cuero para atar las manos del alazán.
datos utiles
Cómo llegar: tomar Autopista a Ezeiza y luego a Cañuelas hasta la salida del km 41 (Tristán Suárez). Allí doblar por el asfalto a la derecha y seguir los carteles hasta La Manea).
Día de campo: desde las 10.30. $100 (incluye asado, vino o gaseosa); niños de 4 a 12 años, $50; menores de 3 años sin cargo.
Paseos a caballo: $100 o $50 la hora, dependiendo el horario de llegada. Clases de polo: $100 para principiantes; $200 avanzados. Las actividades ecuestres se suspenden por lluvia.
Caballos en pensión: $ 180 por mes el corral más $440 de comida; en box, $850.
Informes: Tel. 011-1560925956, info@lamaneapolo.com.ar, con reserva previa únicamente. www.lamaneapolo.com.ar