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Los chicos primero
Lucarnas que llevan luz al interior, mucho color y tecnología constructiva cambian la cara del Pabellón Jockey Club del Hospital de Niños Pedro de Elizalde.
Sobre Montes de Oca, a unos 100 metros de la estación Constitución, el Hospital de Niños Pedro de Elizalde, más conocido como la ex Casa Cuna, terminó a fines de 2007 su segunda etapa de remodelación y pocos lo notaron. Es que la profunda reforma no interrumpió la atención de los pacientes y la centenaria fachada del llamado Pabellón Jockey Club, donado por esa entidad, no cambió su aspecto salvo por dos rampas bien integradas al conjunto y por su color gris elefante . El interior se transformó por completo: grandes espacios con luz natural que entra a raudales por lucarnas, líneas modernas, colores vivos y dibujos de animales, quieren lograr un lugar más agradable para los 1800 niños que se atienden por día.
La arquitecta María Teresa Egozcue, miembro del estudio Bischof, Egozcue, Vidal, Pozzolo y Pastorino, a cargo del proyecto, dice que el niño y su familia son recibidos en una gran mesa curva amarilla, que se prolonga visualmente hacia el exterior y sirve como corredor visual hacia la plaza interior. En ese sector están los Consultorios de Orientación, que lo derivarán a uno de los 29 especialistas que atienden en los 120 consultorios externos hechos a nuevo. Ubicados en el primero y segundo piso, se accede por escaleras o ascensores panorámicos. Egozcue explica que se instalaron cuatro baños para cambiar a los bebes, otros para las necesidades de las madres y un lugar para que éstas alimenten a los pequeños. Se ubicaron también en este pabellón oficinas administrativas, el Servicio Social, Vacunatorio, Hemoterapia y un auditorio, entre otros.
Más servicios
Un nexo construido para pasar al contiguo Pabellón Alconero facilita el movimiento de los consultorios externos con la internación, y es donde se encuentra la guardería. "El Alconero tiene la guardia por una entrada independiente desde la calle, abierta las 24 horas y se hizo un circuito de entrada y salida independiente de ambulancias, una suerte de noria para catástrofes. Aquí están el laboratorio, centro de imágenes y un hospital de día que evita ocupar camas con pacientes ambulatorios que no necesitan internarse.
Completa la segunda etapa el Pabellón Nuevo Atucha, construido y destinado al centro quirúrgico y el cuidado intensivo y con vista a la plaza interior. "Bajo la plaza ubicamos medicina nuclear y anatomía patológica. Este enlace circulatorio y espacial de los tres pabellones permiten, por su contigüidad y proximidad con los accesos de público y ambulancias, que el circuito mencionado se desarrolle con rapidez y que la gente fluya con facilidad", afirma Egozcue.
La plaza interna sirve de nexo por el contrafrente con el edificio de cinco pisos con fachada sobre Tacuarí (1° etapa). Por sus ombúes y árboles de gran porte como tipas, paltos, palos borrachos y un Ficus bengalensis , que la historia oral dice que fue plantado por Sarmiento, es considerada Patrimonio Vegetal Bicentenario, junto con la capilla del siglo XIX de los Díaz Vélez dueños, entre otros, de todo el predio y que completa un cuadro que invita a distenderse a la sombra de este pulmón de lujo.
Por Gonzalo Graña Velasco
Para LA NACION
Fuente
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